Los 613 de tu tránsito

Hojeando una recopilación de cuentos cortos me he topado con un monólogo de Luisa Futoransky, poetisa y escritora Argentina de la escuela de Borges.

No es, más bien, un discurso hermético, si no, un cuento sobre la vida, el camino de todos y de cada uno.

El título hace referencia a una prescripción de la religión judía, la cual exige el cumplimiento de 613 normas de buen comportamiento. Sin embargo, Luisa no parte de un reglamento a la hora de dictar su monólogo. Parte de un discurso, de un aquí llamado “cabalista” del siglo XV, que describe al 613 como “el número de almas que te acompañan durante tu paso por la vida”.

El monólogo, que se desarrolla con soltura y fuerte convicción, lista a los tipos de corazones con los que compartimos caminos. Algunos coinciden con nuestro objetivo, y otros, desaparecen como aparecen: en un instante de supuesta seguridad y de peligro disfrazado.

Están los corazones inteligentes, los corazones ordinarios, 
los groseros, mezquinos, 
de pocas luces, híbridos, hediondos, con sarro.
Los corazones arvejitas, los corazones hígado de pato.
Los que se hacen la mosquita muerta, 
duermen la siesta, te observan de reojo y despiertan cantando como locos.
Están los corazones que no te verán nunca jamás, 
los que te vieron y no viste, espiando, la ñata contra el vidrio.
El corazón estreñido, el corazón bofe, de pompa y circunstancia, 
corazón de lo que el viento se llevó.
Los puro cuore, purapinta y nada más que blablablá.
Los flor de ceibo, de morondanga y de madera terciada.
Los corazones mersa y murga, el corazón de querer y no poder,
corazón mitómano y bífido.

Hay corazones en remojo de vinagre, oporto y en champagne, 
corazones que te traen yeta y que los parta un rayo,
corazón donde estás y ‘por qué dejaste sola a la pobre Lu’
corazones arrugados y almidonados
corazones que más vale perderlos que encontrarlos
corazones al bies y en falsa escuadra.
Corazones oro, plata, platino y mucha esmeralda.
Corazones que te pasan factura,
corazones fuente de Juvencia
y gloria de Dios al anochecer en Galilea.
Corazones cenicientos, nomeolvides

Dama de corazones, 
corazonadas 
aceptar.
Luisa Futoransky
De Inclinaciones. Colección “El viaje”,
Ediciones Leviatán,Buenos Aires, 2006

 

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Acerca de Franco
Estudio Letras. Soy amante del cine y escribo sobre las películas que veo, cosas que leo, y sobre otros asuntos. Si te gusta el blog, sentite invitado a comentar.

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