La bivocalidad en la traición de Rita Hayworth.

En la facultad nos pidieron realizar un análisis de la primera novela de Puig (absolutamente recomendada) desde los conceptos claves que Bajtín desarrolla en “Problemas de la poética de Dostoievski“. Luego de múltiples tasas de café e innumerables puteadas, he aquí lo que resultó:

En la novela de Puig se da la presencia de personajes que, en términos de Bajtin, son ideólogos. Es decir, cargan con una ideología o cosmovisión determinada. No son objetos o herramientas del autor, ni tampoco una extensión de su discurso. Son sujetos independientes y autónomos, con conciencias desarrolladas y que muchas veces generan choques o dialogismo entre ellas. Esta novela es propicia a la aparición de la polifonía y la bivocalidad.

puig

Manuel Puig.

Berto es un ejemplo de este tipo de personaje. Su voz no tiene gran participación en la novela hasta el último capítulo, en el cual se narra la carta que él escribe a su hermano pero que rompe antes de entregarla. Voy a analizar la bivocalidad en esta carta y los fenómenos concretos que Bajtin nombra, en este caso, diálogo oculto [1] y polémica oculta [2].

En la carta se da una relación dialógica entre la voz de Berto y la voz del hermano de Berto, en el último capítulo de la novela. Voy a analizar mínimamente como se da la evolución de esta relación.

Durante toda la carta, Berto manifiesta dos tonos principales que se alternan constantemente, y se oponen. El primero es un tono de reproche o crítica hacia la cosmovisión y forma de ser de su hermano (es decir, de polémica), y sus acciones respecto a él, que lo han perjudicado y lo siguen perjudicando. El otro tono es un tono de subordinación o pasividad respecto a la autoridad de la voz del hermano (que es el hermano mayor), que procura desestimar o menospreciar el primer tono.

La voz de Berto se encuentra siempre entre uno y otro tono, entre la afirmación de la crítica o la subordinación. Esto se ve claramente en este enunciado: “Yo no te lo conté antes porque, para que te iba a dar malas noticias, y a lo mejor tampoco te interesaba, que te importa que yo reviente. Te lo digo en broma, no me hagas caso.” El primer enunciado muestra muy claramente el tono de reproche hacia las actitudes del hermano, y el segundo, el tono de resignación o pasividad. En este enunciado se ve claramente la presencia de la voz del hermano de Berto en el discurso de Berto, es decir, la bivocalidad. Berto realiza lo que Bajtin llama: “anticipar la réplica del otro”, es decir, se imagina la posible respuesta del hermano (en este caso, de ofendido o enojado por el comentario) y responde a esta respuesta antes de que surja. En este anticipar, tener presente a la conciencia del otro, se manifiesta la bivocalidad.

Dicha bivocalidad y fuerte influencia de la conciencia del hermano de Berto en Berto se ve muy presente en este enunciado: “Vos dirás que yo hago mal en darle importancia a lo que diga la tilinga esa, pero es que Mita la tendría que haber parado en seco y mandarla a la mierda, y no le dijo nada, estaba callada y casi le daba la razón”. Es notable que nosotros podemos leer esa parte del discurso en forma de diálogo:

Hermano de Berto: Haces mal en darle importancia a lo que diga la tilinga esa.

Berto: Pero es que Mita… etc.

Este procedimiento, que Bajtin hace constantemente, sirve para ver claramente la presencia de la voz del hermano de Berto en la de Berto.

A medida que el discurso avanza, si bien seguimos viendo la presencia del tono de subordinación, el tono de reproche comienza a ganar mayor fuerza. Esto se ve en el siguiente párrafo: “Que lástima haber dejado el colegio hace quince años, eso nunca comprendí como pudiste decidirlo. Si necesitabas ayuda en la fábrica te podrías haber conseguido cualquier muchacho de confianza ¿Qué necesidad había de que me sacaras de la escuela, simplemente porque necesitabas alguien de confianza con vos? No, Jaime, eso nunca pude comprenderlo, cómo pudiste sacarme antes del colegio, antes de que pudiera hacerme de algún arma para luchar en la vida. Y después se te ocurrió vender la fábrica e irte a Buenos Aires. Y te fuiste. La cuestión es que el señor haga su gusto, y siempre has hecho lo que has querido.”

Sin embargo, luego de haber manifestado fuertemente la polémica, Berto vuelve a suavizar el tono diciendo: “Bueno, para que hablar de pleitos perdidos, ya es tarde ahora, no tiene arreglo”.

Hacia el final se termina de reafirmar la polémica, el quiebre entre ambas voces dentro de la conciencia de Berto: “Pero te cuento todo esto para que tengas mis noticias, aunque sean malas ¿no esperas carta mía? ¿No te importa recibir mis noticias? ¿Verdad? Si no te importó sacarme del colegio cuando era chico (…) trato de pensar que sos lo único que tengo, mi hermano mayor, lo único que me queda, y vos también tendrás tus razones por todo lo que hiciste, pero por más que trato no te puedo perdonar, Jaime, no te puedo perdonar, maldito sea tu egoísmo y malditas todas las putas que sigo por la calle. Esta carta va al tacho de basura, para vos no pienso gastar un centavo en estampillas”.

Si bien hay una última presencia del tono pasivo, hacia el final la ruptura se reafirma. Sin embargo, esto no indica que el dialogismo entre ambas voces se haya cerrado. La conciencia de Berto, así como la conciencia de los héroes de Dostoievski, no se termina de cerrar, sino que la novela concluye y su conciencia termina abierta. Esto se ve en el hecho de que, si se hubiera cerrado, su discurso se hubiera tornado monológico, y ya no veríamos la presencia de la voz del hermano en él. La ruptura de la carta simboliza la reafirmación de la polémica, no la clausura del dialogismo.

[1] Bajtín define el diálogo oculto como aquel fenómeno por el cual se nota el diálogo, intercambio o réplica entre dos ideologías, pero presentes en una misma voz, en un mismo discurso, y no en forma de diálogo explícito.

[2] La polémica será, al igual que el diálogo, la oposición o choque entre dos ideologías que no se manifiesta en forma de diálogo sino en una sola voz. En ambos casos advertimos la presencia de una segunda voz en el discurso de un personaje, una voz que no le pertenece, la voz del otro.

"Y planeando por sobre todos ellos la amenaza en la pantalla plateada de una Rita Hayworth mítica, traicionera beldad de adoradores incautos."

“Y planeando por sobre todos ellos la amenaza en la pantalla plateada de una Rita Hayworth mítica, traicionera beldad de adoradores incautos.”

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