Análisis: 300: Rise of an Empire (2014).

O, que no hacer a la hora de dirigir una secuela.

300 fue, para bien o mal, un hitazo de proporciones interesantes. Snyder, que venía de dirigir Dawn of the Dead (2004) cristalizó su estilo con este filme, así como lo haría Nolan en su Batman Begins (2005). La estética (elemento más fuerte en la cinematografía de Snyder) de 300 se repetiría en sus sucesivos proyectos, excepto en Man of Steel (2013), en la cual crearía un universo básicamente noleano.

300 fue, en mi opinión, el mejor filme de Snyder (si, Superman es bastante mala). Esta película, otra forzada extensión de un mundo que ya había dado todo lo que tenía para dar, se nos presenta como una secuela/precuela de la historia de Leonidas. Con un argumento en principio prometedor, ofrece desde un principio un menú reducido: un par de metros más de la carrera comenzada por Snyder en el 2006.

Como secuela, este filme fracasa en todo. El cambio de director, impuesto por el surgimiento del famoso proyecto Batman vs Superman, dejó al israelita Noam Murro a cargo del proyecto. Con experiencia nula en cuanto a pochocleras se refiere, Murro adoptó la labor de funcionar como máscara o coartada (títere si quieren) de Snyder, quien determinó el alcance del filme.

Xerxes decapitando el potencial de esta película.

Xerxes decapitando el potencial de esta película.

La continua referencia a la 300 original no sería molesta, si esta secuela tuviera algo más que ofrecer . Repite los juegos de cámara y efectos visuales ya vistos en la primera, alude al mismo principio moral que había movido a los espartanos, hasta repite los mismos personajes descaradamente (distinto actor, mismos papeles).

Si algo genial tenía 300 (además de su originalidad en lo visual) era la ferocidad animalezca de Gerard Butler, un perfecto protagonista, héroe desmedido, puro orgullo y valentía. Sullivan Stapleton sustituye a Butler, en un personaje que, aludiendo una supuesta personalidad más reflexiva y táctica, y menos voraz que la de Leonidas (el deficiente contraste griego-espartano, cuando es obvio que solo la naturaleza espartana funciona con este tipo de película), solo termina por desfallecer, 20 minutos entrada la película, ante la inevitable comparación con el espartano (pensar en los rugidos de Leonidas mientras escuchamos el patético discurso nacionalista y fundamentalista de Temistocles es deprimente).

news_photo_38086_1394045815

Intento de warface.

300-movie-gerard-butler-leonidas-243143-2048x1080

Warface.

Y que decir del personaje de Eva Green. Respaldada de una superficial historia trillada (asesinato de los padres = venganza), este personaje, representante de la brutalidad y la más pura maldad, genia táctica, prodigio con las armas, asesina a sangre fría, traicionera, manipuladora y sádica se pasa más de la mitad del tiempo en el que aparece, quejándose por la falta de un “comandante” que la acompañe: machismo absoluto.

Cabe hablar un poco del machismo de estas dos películas (para que la construcción artificial del concepto de hombre y de mujer no pase desapercibido). Lo que en el primer filme fue un intento de mostrar un protagonista a la vez que heroico y violento, feminista (no toma desiciones sin consultar con su reina), ahora se convirtió, a partir de los personajes de Eva Green y de Lena Headey, en otra objetivación de la mujer heroica. Se da una masculinación de la mujer  a partir de Artemisia y la Reina Gorgo, personajes que solo se diferencian por el concepto de libertad planteado por este filme, de tinte nacionalista y fundamentalista (dos papeles que sostienen una ideología de que la mujer solo puede ser mujer e independiente siendo hombre: otro esfuerzo por reafirmar la supremacía de un mundo masculino, el patriarcado mas oscuro).

En cuanto al guión, no hay que ir más lejos de las pocas palabras que el personaje de Artemisia regurgita torpemente para darnos cuenta de su limitado alcance.

302 termina en su inicio: citando a su antecesora. Los únicos momentos de tímido brillo opaco son aquellos que hacen referencia a la historia de los espartanos. El resto, es solo una mala copia, un guión estúpido, un director perdido, un protagonista desaparecido y una enemiga aborrecible de principio a fin.

Análisis: Her (2013).

El amor condenado.

Desde los verdes ojos de Theodore, que camina siempre nostálgico por la calle, observamos y escuchamos cientos de voces que hablan y miradas que no se cruzan. A lo lejos, inmensos rascacielos crecen componiendo la sobria imagen de una ciudad perfecta. Esos ojos que bailan el ritmo de esta ciudad fantasma se preguntan si no hay nada más que sentir en este mundo.

Joaquin Phoenix (el más odiado Cómodo, en Gladiador) nos trae ahora un personaje entrañable por sus cualidades: timidez, melancolía, soledad y sensibilidad colorean el rostro vacío de Theodore.

Como todo escritor, Theodore proyecta en sus cartas la vida y los sentimientos de otra persona. En el breve lapso en el que las escribe, imagina que es esa persona y experimenta en gran profundidad su alegría o dolor. Actúa en su mente cada escena, cada imagen, cada abrazo, beso, despedida y encuentro, y en su mente se produce un eco de belleza que no le pertenece.

Theodore existe en este espacio en el que entra toda persona solitaria: olvidándose de su exterior, sumergido en sus deseos banales y su falta de conexión, el protagonista se encuentra en un limbo, inmovilizado y desganado.

De repente, conoce a Samantha, y ella lo hace feliz. El problema es que Samantha no es humana, es un Sistema Operativo, una creación del hombre.

HER

A partir de este conflicto el director pone en juego una serie de prejuicios sociales. Se propone sembrar la inseguridad en el espectador utilizando el conflicto moral que atraviesa esta relación.

El desafío del director yace entonces en generar una química entre Theodore y Samantha, teniendo en cuenta que su relación solo puede limitarse a las palabras (y Jonze siempre apuesta por la aprobación y funcionamiento de la relación). De la naturalidad de este enamoramiento depende la credibilidad de toda la historia y la posterior trascendencia del conflicto inicial.

¿Es Samantha un ente capaz de amar? El filme juega constantemente con las dos respuestas posibles, que se presentan en nuestra mente y disputan un terreno de prejuicios, principios morales y concepciones tradicionales.

Aprovechando algunos fantasmas que trae la perpetua evolución tecnológica (el imaginativo de Jonze en cuanto a progreso de la interacción y desarrollo de la comprensión de la tecnología es innovador), el director aprovecha para investigar las posibilidades de la conciencia artificial y la independencia robótica.

El argumento se desarrolla con especial armonía, dedicándose enteramente al interior de Theodore (en un principio), a su relación con Samantha, y a medida que ella evoluciona, también en la propia psicología del SO.

Casi toda historia de amor respeta una linealidad argumental básica, que sirve para generar una verdadera conciencia de la relación en el espectador. Antes de la relación; comienzo de la relación; conflicto de la relación; resolución final. A partir de dicho modelo narrativo nosotros podemos identificar la evolución de la psicología de un personaje a medida que la relación avanza. Contrastando las distintas etapas del amor vemos la consecuencia que dicha relación ejerce sobre el personaje.

El éxito de Spike Jonze en este filme no radica en que intente violar el esquema genérico del romance. Así tampoco el del filme de ciencia ficción (el director no olvida uno de los papeles más importantes que cumple este género, que es el de cuestionar la evolución de la humanidad y la tecnología).

Jonze triunfa al saber crear una atmósfera muy definida (temas melancólicos, como los de The Breeders, o Arcade Fire, color atenuado y suave), al plantear sutilmente las diferencias de Samantha (que en un principio son carencias) y también creando una química perfecta entre ella y Theodore (un diálogo inteligentemente escrito, que une a ambos personajes en las mismas dudas y los impulsa en un mismo amor por la vida).

Lo que obtenemos de un filme como Her, es una narración romántica clásica que, así como otras lo han hecho, se replantea al amor como concepto artificial, a la evolución de la psicología social respecto a las relaciones humanas, a los límites del ser y de la conciencia y a las disputas que surgen de una inevitable y cada vez mayor independencia de la tecnología.

Un filme que sabe delimitar su alcance, que se nuclea en la relación amorosa que representa pero que sutilmente sugiere las angustiantes circunstancias de la sociedad en donde dicha relación se da, y de la cual Samantha y Theodore son representantes. La cristalización y el acabado del universo es, en este sentido, excelente. La linealidad misma del filme y su perfecto equilibrio en la economía de escenas refleja este rasgo.

Olvidados (Parte 2).

La segunda y última parte del cuento que se convertirá en corto. Saludos.

Ya habiendo cruzado el terreno, llegaron al alambrado que protegía la casa. Miguel sacó de su chaqueta una tenaza y comenzó el arduo trabajo de hacer un hueco en ese alambrado. Mientras tanto, Marcos lo observaba con impaciencia, Juan con admiración, y Lucas, que se había quedado varios metros atrás para dar alarma, observaba el cielo.

-Para esto es que me llaman siempre ustedes, –Miguel comenzó un susurro quejoso mientras habría el alambrado- yo soy el que sabe como entrar y como salir, ¿no? Bueno, pero bien que podría hacerlo otro, casi me agarran esos perros hace un rato.

Lucas le ordenó que se callara. Obedeciendo por hastío, Miguel terminó su tarea. Los tres ingresaron al patio. Lucas había aceptado no entrar a la casa con ellos y quedarse por si alguien pasaba. Le habían prometido algo de plata.

Marcos, quien había entrado primero, observó en todas direcciones en busca de algún error imprevisto, de algún signo negativo, pero no lo encontró. Miró hacia adelante y observó la ventana, estúpidamente desprotegida.

Mientras Lucas entraba último, Miguel se incorporó con cuidado. Después de resguardarse de no quedar descubierto, después de rascarse nerviosamente el pie, miró dentro de la habitación.

Allí se encontraba una mujer. Estaba mirando su celular, y para mayor tranquilidad, tenía los auriculares puestos. La noche calurosa había hecho que abriera su ventana, el silencio del barrio la tranquilizaba.

Marcos, luego de ayudar a Lucas a entrar, se había puesto a contemplar el mismo espectáculo. Primero observó sus pies, los cuales jugueteaban desnudos en el aire. Su pelo caía libre sobre la almohada, generando texturas hermosas. Su boca sonreía silenciosamente. La mirada de Marcos terminó por posarse en los ojos de la mujer. Energéticos, recorrían de un lugar a otro, rebotando y dibujando en el aire.

En esa imagen entendió su realidad. Vio como su vida lo había ahogado en un mar de desilusiones. Se desesperó ante la realización de que su existencia había sido asaltada por la odiada realidad. Sus sueños, muertos hace tiempo, se descomponían, y sobre ellos, una vida de estúpida superficialidad y vanas distracciones reinaba su mundo. Ante esta imagen deseó no haber nacido. Sus ojos se le llenaron de lágrimas, su lengua se contrajo, y su mano, inconscientemente se movió hacia su bolsillo.

Lucas ya quería entrar en la habitación, Miguel ya estaba acercándose a la ventana, totalmente descubierto. La mujer ya gritaba, sorprendida y asustada. Lucas se acercaba rápido. Ambos querían violarla.

La mano de Marcos alcanzó el bolsillo. Rebelde, ignoró al cerebro de Marcos y escuchó su corazón. Reivindicó una vida de adicciones, inmoralidades e impulsos. Tomó la pistola, y mientras Miguel le gritaba, ya eufórico, que bajara eso, que no era necesario, y que le diera una mano, confrontó, y lo asesinó.

Con el sonido del tiro, los sentidos de Lucas se nublaron, pequeñas convulsiones llegaron desde su interior, soltó a la mujer para protegerse pero era inútil, otro tiro atravesó su cráneo.

Marcos observó a la mujer una vez más, la cual lloraba descontroladamente. Admiró esa obra de belleza, de una belleza que nunca antes se le había presentado, que nunca antes le había dado motivos para luchar y apreciar la vida. Maldijo al mundo por no haberle enseñado antes que el universo era bello y que lo bello curaba al alma afligida.

Se puso de pie y caminó. La joven lo miraba desaparecer en el living y su sombra lo seguía. Podía sentir las paredes estallar a su lado, los suelos abriéndose en inmensos cráteres, el cielo apagándose, el tiempo pasando.

Salió por la puerta principal. Los perros ladraron odiados su huída. Su vista nublada se perdió en el horizonte infinito, sus pies lo guiaron por la acera y su corazón comenzó a renacer.

Recorriendo sus eternas calles soñó despierto un cielo.

La luna había salido para verlo adentrarse en las entrañas de la ciudad. Y así, con su corazón aún incendiado, fue empequeñeciéndose; como un ave en la distancia, desapareció en las eternas tinieblas.

luna-llena1

Lo más pronto posible estará filmando la adaptación de este corto Manuel, con su productora. Como va a ser un laburo más bien casero, iré subiendo los avances para compartir. Ta luego!

Olvidados (Parte 1).

Con Manuel nos propusimos un trabajo en equipo. Yo escribiría un pequeño relato para que juntos pudieramos adaptarlo a un guión y su productora pudiera filmarlo. Luego de algunas vueltas, he aquí el resultado parcial. Lo publicaré en dos partes ya que, de otra manera, sería demasiado extenso, y más adelante, publicaré algunos adelantos del corto y el corto en cuestión. Espero que lo disfruten:

La puerta rechinaba, como todo en ese edificio. Se podía escuchar el ruido de los pequeños organismos que por ahí se movían, y aunque casi ningún sonido perturbara ese silencio, un alma ingreso a la habitación.

-Marcos, ya llegó – dijo Lucas.

La voz cruda, fría y temblorosa de su amigo hacia entender a Marcos a que se refería. En un empuje de euforia, que no duró más de un instante, se levantó de golpe. Sus amigos, indiferentes, yacían todavía en el piso, mirándose uno a otro, tratando de imaginar lo que ocurriría.

Luego de un intenso momento de diálogo sin palabras, lo entendieron. Juntos, se levantaron y siguieron a Marcos por las escaleras.

Un largo pasillo desdeñado y violado por el tiempo los vio cruzar. Junto a la mesita de luz, Marcos sintió el impulso de su cuerpo y su respiración. La vida se representaba, hermosa, en cada movimiento de su cuerpo maldito.

Llevó su mano temblorosa y empapada en sudor hacia la manija, e imaginó el sonido que esta haría, las veces que la escuchó y las que la escucharía, y sintió la insoportable fuerza del tiempo que lo empujaba.

Luego de un arduo trabajo para abrir sus pupilas, encontró la figura de Miguel. Su amigo lucía preocupado. Su frente brillaba pálida por la humedad, sus manos se acariciaban inquietas, sus ojos miraban al suelo en un infinito desprecio por el mundo. Su ropa, desacomodada, ocultaba heridas, marcas de un cuerpo desgastado. Su ansiedad le había secado la garganta. Miró a Marcos y en una voz áspera le informó:

-Está todo hecho. Vamos yendo para lo del viejo, que se hace tarde.

Marcos asintió y salió. Lucas y Juan lo siguieron. Los cuatro caminaban callados por la calle. Parecían meditar, pero solo soñaban con realidades alternas, con mundos de fantasía. Mientras Miguel prendía un pucho, Lucas y Juan discutían cuál sería la mejor manera de caminar y silenciar los pasos. Lucas sostenía que sin duda, caminar en puntas de pie le había funcionado aquella vez en el negocio, y Juan lo refutaba, diciéndole que bien habían tenido que correr aquella noche.

Los cuatro miraron de repente y juntos, un punto distante en el final de una calle. Un hombre que andaba con una linterna, caminando pausado y con torpeza, cruzó la calle. Un auto pasó a los gritos, coloreando por un instante la desierta noche.

Estas figuras eran símbolos de que la vida aún continuaba en su áspero mundo, de que ninguna acción se realizaba sin que, mientras tanto, millones de almas en millones de lugares respiraran todas a la vez. El súbito sentimiento de ser observados atacó a cada uno de los cuatro. Se miraron y compartieron ese escalofrío.

-¿Cuánto falta? Ya me estoy empezando a perseguir. ¿Hoy no es lunes? ¿Por qué hay tanta gente en la calle? ¿No se supone que la gente no sale un lunes a la noche?

El nerviosismo de Juan se manifestaba en preguntas vacías, en un monólogo que solo era una extensión y manifestación de su angustia. Digo monólogo, porque los otros tres jóvenes estaban sumidos en su soledad, no escuchaban, no hablaban, solo sentían el vacío de su alma, que se repetía en cada paso.

Marcos fue el primero en ver las luces de la casa del viejo. Elegante, fanfarrona y soberbia, la casa se desnudaba en la cuadra. Más grande, más vistosa y lujosa que cualquiera de las casas del barrio, había sido siempre el anhelo de los jóvenes que vagaban perdidos esas calles. Esa casa representaba la tentación, el triunfo, una victoria unánime sobre la agresiva vida.

El patio verde daba rodeaba un pórtico lustroso. Dos columnas se erigían en su frente, dos puertas se abrazaban en su centro, y dos perros, corpulentos y amenazantes, dormían en su piso.

Los cuatro siguieron caminando hasta dar la vuelta a la manzana. Ya del otro lado, se descubrió un enorme descampado. Miguel les indicó el camino. El baldío, descuidado, se había transformado en un nido de ratas. El pasto, crecido de sobremanera, dificultaba el paso de los cuatro, quienes, tanteando, ingresaron en él.

6459dffe2e1767f703fcbfbc01d005de

En un par de días publico la segunda parte. Saludos!

Análisis de los viernes: Oblivion (2013) – El sci-fi visual por excelencia

En el año 2073, la tierra se encuentra destruida e inutilizada por una guerra nuclear ocurrida 60 años en el pasado, que confrontó a los humanos con una raza alienígena carroñera. Los humanos se han mudado a una de las lunas de Saturno, dejando a un pequeño grupo en la tierra para defender los recursos terrestres, necesarios para el desarrollo de la vida humana fuera del planeta. Jack Harper, uno de estos soldados, luego de un incidente que interrumpe su trabajo, comienza a cuestionarse la verdadera naturaleza de su vida, y de la verdad.

(El mejor trailer que pude conseguir)

El “heredero” de Tron, se encarga de dirigir esta cinta de ciencia-ficción. Joseph Kosinski, el que se dedicaba a dirigir comerciales para Halo, que fue elegido para hacerse cargo de la incierta secuela de Tron, lleva adelante la adaptación de un comic inexistente (A los que le interesa saber más sobre la historia del comic inexistente haga click acá).

Si hay algo que debemos admitirle al director es su maravillosa habilidad para poner en escena. Uno de las características que más mantienen a esta película de decaer absolutamente es la fotografía. Kosinski utiliza las imágenes para sumergirnos en un universo fantástico, de ciencia ficción no solo creíble, sino asombroso, realista y dinámico, en cuanto vemos estéticas naturalistas, tecnológicas, bélicas, y una de las más fabulosas tierras post-apocalíptica que he visto.

Habiendo pasado eso, podemos apreciar que Joseph Kosinski no es un narrador. (spoilers) Pretende manejar una trama doble, una historia que se dobla sobre sí misma al mejor estilo Matrix. Trata, como puede, de plantear ambas historias por separado, de hacerlas encontrarse en un choque energético, y que la segunda triunfe (la verdad) sobre la primera (la mentira). Este tipo de tramas es muy usual en filmes de ciencia ficción, y el ejemplo paradigmático es el antes mencionado filme de Andy y Lara Wachowski (fin de spoilers).

El principal problema que existe en la narrativa de Oblivion es la utilización de los tiempos: si dividimos en tres partes la película, vemos que la primera hora es utilizada para plantear una historia que luego será desmentida por una segunda historia, cuyo planteo se hará en quince minutos, dejando solo media hora para la resolución del conflicto. Entre todo, el planteamiento de la segunda historia es vago y deja con ganas de más, y el final es despelotado y apresurado, por lo tanto, mal logrado.

Uno de los tantos paisajes deslumbrantes de Oblivion

Uno de los tantos paisajes deslumbrantes de Oblivion

Sin duda esta no es tarea fácil, y Kosinski se maneja como puede. Si bien existe un problema central relacionado al manejo de la narración, y que de alguna manera molesta , su influencia no es grande, ya que permite, no solo que la película sea de un disfrute total, sino que la historia sea comprendida naturalmente. Además, estas faltas en la narrativa están ampliamente equilibradas por el interés visual que genera la cinta.

Tenemos un director que es un profesional para hacer real un mundo imaginario (a mi parecer, más astuto y sabio que el Michael Bay), pero que no logra contar una historia con el mismo orden o contundencia con la que lo harían los Wachowski en 1999. Tenemos un grupo de escritores que, salvo alguna línea, no generan un diálogo atractivo. Tenemos un Tom Cruise frágil, que por momentos fastidia por su constante monotonía, y que cancela cualquier oportunidad de profundización psicológica o de conexión hacia su personaje. Tenemos un filme cuya fotografía funciona como un escudo ante todo esto, que le permite, por sí sola, permanecer en un margen “atractivo”, no caer en lo banal, en lo trillado, para no ser oscurecida por su protagonista (hubiera querido que Morgan Freeman interprete todo el filme) ni por la inconsistencia en su narrativa.

Oblivion es un engaño, una película no tan bien narrada, pero tampoco tan mal, un protagonista de piedra, pero también es un festín de imágenes: la realización de la imaginación de muchos, una tierra devastada pero orgullosa en su belleza. Con un mejor equipo de escritores, con un protagonista más simpático, Oblivion sería mucho más que un 7/10, un filme que pelea a cada instante contra sus defectos, sostenida por una narrativa gastada pero efectiva, y un desarrollo visual de puta madre.

7 estrellas

Análisis de los viernes: The Wolverine (2013) – ¿La última decepción?

“En una historia alterna a X-Men Origins: Wolverine (2009), y continuando la historia de Wolverine luego de asesinar a su amada Jean Grey (X-Men. La decisión final -2006-), Logan es convocado a Japón para despedir a un viejo amigo a punto de morir. El protagonista se ve envuelto en una guerra que relaciona a la mafia Yakusa y los samurais, y entre tanto, su capacidad regenerativa es anulada, por lo que se ve enfrentado al conflicto moral y físico de renunciar a su inmortalidad o recuperarla, y de encontrar un sentido a la vida luego de la muerte de Jean.”

(Trailer bastante respetable)

El cine de X-Men nunca fue de mi total aceptación. No conozco con gran intensidad las variantes de la historia que hay en los comics, pero manejo un poco el tronco principal de la cronología de los mutantes.

Habiendo dicho esto, creo que, si alguno de los directores que se han hecho de la franquicia realizó un trabajo respetable, ha sido Matthew Vaughn en la última X-Men: Primera generación (2011). Sin duda que la influencia de Bryan Singer es positiva a la saga, aunque aquellas que ha dirigido no me parecen buenas.

Lobezno Inmortal, o más simplemente, The Wolverine, sigue una linea de sucesos que pertenecen al universo del filme de Vaughn, y que están directamente relacionados con él. Esto de primera me parece un buen signo, ya que la historia alternativa de X-Men Origins: Wolverine es un error de principio a fin, y veo como buena acción haberla descartado para mantener un hilo cronológico coherente con la serie de filmes que inició Vaughn, lo mejor logrado hasta ahora.

Entrando en el filme en cuestión, podemos ver que los primeros treinta minutos de la película son muy entretenidos (la primera escena es la más espectacular que he visto en toda la saga). Sin embargo, a medida que la cinta y la historia avanzan, la narrativa se va hundiendo poco a poco, y cae en lo monótono para cuando nos enfrentamos a un segundo acto.

(spoilers) La primera media hora de la película es buena. No muestra solo la intensidad del fuego de Nagazaki, sino que presenta a un Wolverine distinto: su motivación es la misma (la inmortalidad es una condena ya que está destinado a acumular sufrimiento y no poder descansar jamás), pero la forma de encarar al personaje es distinta, tal vez la idea de un Wolverine reflexivo que tiene James Mangold no es tan trillada como lo ha sido en otros directores, y tal vez, Mangold entiende que la reflexión y la acción bien pensada pueden ir de la mano. (fin de los spoilers).

Sin embargo, cuando la trama avanza a un segundo acto, comienza a desarrollarse una historia de amor poco lúcida, sin profundidad, sin lógica, que no comienza en ningún lado y que no termina en ningún lado. A medida que esta parte de la historia se desarrolla la acción decae, perdemos al Wolverine reflexivo, al antiheroe, y obtenemos un Lobezno que parece una caricatura.

La perdida sustancial del protagonista y la falta de desarrollo de cualquier otro personaje (prácticamente ninguna actuación es rescatable en este filme, siendo la de Hugh Jackman algo siempre visto) llevan el resto de la película a un inminente fracaso, que ni la animación estrambótica y poco agradable, ni los ninjas pueden salvar. La acción, que en un principio era uno de los pilares del filme, se derrumba irremediablemente.

wolverine inmortal

Avanzamos entonces más adentro hacia el trama, cuando el director pierde una visión ordenada de los actos. Los sucesos se dan de forma despelotada, los villanos son básicos y sin una motivación o psicología fuerte (ninguno causa ningún tipo de sensación), y aquello que llevaría a Logan a un extremo mental y físico termina siendo un chiste inconsecuente.

Hacia el resto de la producción puedo decir, excelente trabajo en la primera escena. Recomiendo ver la primera secuencia y la que aparece luego de los créditos y usar esta última como un teaser para el próximo trabajo de Singer con X-Men: Days of Future Past (2014), donde, esperemos, habrá un tratamiento positivo de este genial personaje, que se lo merece. Esperemos que esta sea la última decepción por parte de la franquicia. Un 5/10 para el Wolverine japonés.

5 estrellas

Lo nuevo de Ben Stiller: El remake de “La vida secreta de Walter Mitty”.

Navegando me encontré con un nuevo proyecto de Ben Stiller, uno de los cómicos más capaces del momento. Si bien es un remake, por lo menos podemos respirar al saber que no lo es de alguna franquicia o saga farandulera o vacía en contenido, sino que será una reinvención del filme de Norman Z. McLeod, protagonizada por Danny Kaye.

La historia es figurita repetida: Basado en el relato de James Thurber, la trama nos narra la historia de Walter Mitty, un empleado de una editorial que cuya vida es gris y monótona. El protagonista escapa de su realidad imaginándose en maravillosas aventuras, hasta que conoce a una mujer que lo involucra en una peligrosa misión, y su imaginación se realiza.

Es Stiller ¿No lo reconocen?

Irreconocible

Tanto como intérprete en varios filmes (creo que no hace falta nombrar ejemplos), y podemos decir que es un tipo gracioso y bastante versátil en sus actuaciones (todavía falta verlo representando algún personaje dramático, a ver que tal lo hace). Como director, Stiller lleva también una considerable trayectoria, habiendo demostrado un gran dote narrativo y elocuente en su último filme para la gran pantalla: Tropic Thunder: ¡Una guerra muy perra!.

Tendremos la posibilidad de juzgar ambas tareas, ya que Stiller dirigirá tanto como protagonizará la reversión de la historia de James Thurber. Sabemos que el papel de la chica misteriosa será cubierto por Kristen Wiig, que habrá apariciones de Sean Penn, y que está escrita por Steve Conrad (quien ha escrito títulos reconocidos como Vaya par de amigos, y En busca de la felicidad). Para entusiasmarnos, podemos ver este trailer, bastante misterioso y confuso, pero atrayente:

¿Será este el nuevo éxito de Stiller? Sin dudas le doy todas mis fichas.

A %d blogueros les gusta esto: