Análisis de los viernes: En Trance – Danny Boyle

Antes de hablar de la película protagonizada por James McAvoy, hagamos un breve repaso sobre el estilo de su director: Danny Boyle. Este director, nacido en Inglaterra, ha creado películas significativas, y que han avanzado con un género de cine algo confuso y difícil de manejar. Partiendo de novelas como Trainspotting, de Irvine Welsh, o Q & A, de Vikas Swarup (la novela en la que se basa Slumdog Millionaire), Boyle ha intentado generar películas que se caracterizan principalmente por su ritmo narrativo.

En un principio, el inglés es un buen narrador. Se arriesga al plantear ritmos de narración ágiles, lo cual exige una gran habilidad para no confundir al espectador. Todo director debe encontrar un balance entre una narración lenta (donde ocurre algo importante cada media hora), y una narración apresurada (donde cada segundo de la película es esencial para entender su trama). Boyle oscila más la segunda opción, lo cual hace que sus películas sean difíciles de dirigir.

Sin embargo, en filmes como los antes mencionado, ha realizado un buen trabajo, manteniendo el interés, no confundiendo al espectador, y por supuesto, haciendo gala de su gran estilo visual (su habilidad más interesante), y generando escenas muy memorables, como esta:

Volviendo al filme en cuestión, Simon, un subastador de arte se asocia a un grupo de ladrones para robar el Vuelo de Brujas, de Goya. El robo sale mal cuando Simon traiciona a su equipo y esconde la pintura. Luego de un fuerte golpe en la cabeza, nuestro protagonista sufre amnesia y olvida donde ha escondido la obra. El grupo de criminales, encabezados por Franck, contratarán a Elizabeth, una psicoanalista, para que los ayude a entrar en la mente de Simon.
Nos encontramos con un trama, en apariencia, simple. Sin embargo, aquí la narrativa se vuelve un obstáculo que el director no logra superar totalmente. Lo que es, en potencia, un juego muy rico entre lo real y lo irreal y un estudio sobre la psicosis, pierde un poco de su encanto cuando el director se extravía en su laberinto ilusorio.  Desde el comienzo, Boyle avanza con lentitud acomplejando la trama, al mejor estilo Memento, pero sin tomarse el tiempo para organizarla, y sin tener la cautela de simplificarla para lograr explicarla con claridad. Sin duda es un filme con una trama rebuscada y difícil de seguir.

Simon, un James McAvoy brillante.

Simon, un James McAvoy brillante.

Sin embargo, el hecho de que la historia sea de esta naturaleza no suprime totalmente la posibilidad de disfrutarla, la cual sale a flote por dos motivos. En primer lugar, la habilidad para crear imágenes del director: la película es un torbellino de imágenes que despiertan los sentidos, un deleite de colores y texturas. Por otro, y esta es una opinión más personal, por la actuación de McAvoy, la cual es, sin dudas, excelente. Su capacidad teatral lo hace distinguirse del resto del elenco (que se puede resumir en una Rosario Dawson inexpresiva y un Vincent Cassel rígido).

En resumen, en Trance encontramos un proyecto algo pretencioso (todos los de Boyle lo son), con una trama complicada y la cual el director no puede mantener. La fotografía del filme es sin duda maravillosa, y su protagonista, como siempre, deslumbrante. En trance se merece un 6/10.

Todos tenemos un plan – Las mentiras tienen vida propia.

TODOS TENEMOS UN PLAN cuenta la historia de Agustín, un hombre desesperado por abandonar lo que para él, después de años de vivir en Buenos Aires, se ha ido convirtiendo en una existencia frustrante.

La película se sitúa en el peculiar paisaje del Delta, un laberinto de islas y ríos que tiempo atrás hacían las veces de parques recreativos para la elite de Buenos Aires, y en donde todavía pueden encontrarse mansiones de estilo francés e inglés a lo largo de los canales, que nos recuerdan la opulencia de la que gozó el lugar tiempo atrás. Pero cerca de los pantanos hay rincones más oscuros y escondidos, en donde aquellos que viven fuera de la ley imponen reglas de conducta no escritas y códigos de silencio. Es en estos peligrosos remansos, los cuales siempre han servido como escondite de criminales y marginados, donde se situa el film.

Fui a ver esta película esperando de ella cierta “grandeza”. Le puse todas mis fichas y debo admitir que…tenía razón, la espera valió la pena. Comencemos hablando sobre la emoción que me genera ver a Viggo Mortensen actuando en una producción argentina.Verlo trabajar codo a codo con actores Argentinos y escuchar su voz en español son dos cosas “mágicas”. Uno acostumbra verlo trabajar con grandes directores pero en este caso se vio dirigido por una directora, si se quiere, “primeriza”.

Interpretar a dos hermanos gemelos no ha de ser fácil. Pero Viggo logra interpretarlos a la perfección. Y el correcto manejo de cámaras en escenas donde ambos interactuan genera una mayor credibilidad.

Tampoco quiero olvidar de mencionar la actuación de Sofia Gala, la cual ha sido excelente. No esperaba tal solides actoral en ella. Otros actores como Soledad Villamil, Daniel Fanego y Javier Godino le dan cierta uniquisidad al film

El reparto y las actuaciones son dos componentes muy importantes ya que logran consolidar a la película de manera tal que el espectador se ve inmerso en ella de principio a fin. El amorío, la traición, la personificación, la indiferencia, etc son conceptos abarcados por los actores de manera magistral. Viggo, durante momentos, parece un verdadero actor porteño que ha estado residiendo en nuestro país por un largo tiempo. Ha logrado usar ciertas terminologías propias del léxico “Argento” a la perfección.

Las locaciones hacen de la película algo único. La dirección fotográfica en conjunto con la locación generan armonía en el espectador. Esta y la banda sonora son componentes que promueven en el espectador ciertas compenetración con el film.

Uno siquiera mira su reloj durante el desarrollo de la película ya que la trama y  el solido guion logran “atrapar” al espectador en la desdichosa vida de Agustin. La química entre los actores ayudó a que esto sea posible. Esta es mi postura ya que yo, como espectador, logré compenetrarme con esta historia repleta de suspenso.

He nombrado muchas cosas buenas sobre el film. Aun así debo decir que no es un film para todos. Hay quienes odiaron la película ya que la tildaron de “LENTA” . Sin embargo, en opinión, la misma denota un notable crecimiento en la industria cinematográfica Argentina.

TODOS TENEMOS UN PLAN es una película compuesta por una bella dirección fotográfica,  buenas actuaciones y un logrado suspenso. Recomendable para todo aquel espectador que disfruta las películas de suspenso vinculadas con crímenes.

Análisis realizado por Manuel Gimenez.

Sherlock, una reinvención única.

El fenómeno de Sherlock Holmes ha sido retratado de innumerables maneras, por muchos directores y actores que han formado bajo su mirada, la historia escrita por Doyle, algunos, tomándose ciertos privilegios y libertades para hacerlo.

Luego de haber visto el primer largometraje de Guy Ritchie en 2009, donde nace una reinvención de la pareja de detectives, correctamente ambientados, la gigante BBC tomó la bandera en el asunto, creando, bajo la supervisión de Mark Gatiss y Steven Moffat, una obra realmente impecable titulada simplemente: Sherlock.

Conan Doyle

La idea de esta miniserie consta de relatar varias aventuras de Holmes y Watson, pero ambientadas en un Londres contemporáneo, lo cual es un verdadero desafío para los productores. El principal objetivo que se debe buscar es crear un equilibrio, naturalizando los cambios que surgen de crear un Sherlock Holmes y un John Watson de 2010 y mantener cierta ambientación clásica, característica de los libros de Doyle.

Haciendo un paso hacia el costado a la hora de hablar de fanatismo, por suerte he leído, y tengo en una repisa, la mayoría de las historias de Holmes. El equilibrio aunque nunca totalmente logrado (esto sería técnicamente imposible) es tan correcto que agrada. Así, los que están a cargo de esta serie  realizan ese desiderátum y (siendo matemáticos) se acercan a esa asíntota que es la perfección, sin nunca alcanzarla totalmente.

El primer punto, que se resalta casi obscenamente viendo la serie, es el inimitable Holmes realizado por Benedict Cumberbatch. Comparando con el Holmes de Downey Jr (la comparación ayuda a definir), este personaje es mucho más exquisito, menos práctico que el estadounidense. Es una balanza correcta (más que la de Downey) entre un sociópata que no busca ensuciarse las manos, y un genio altanero y nada altruista.

El segundo personaje, John Watson (de donde empieza la historia, respetando a la novela inicial) es caracterizado por Martin Freeman, un inglés algo desconocido. Se forma a un Watson muy interesante, algo renovado al de Jude Law (aunque personalmente me sigue agradando más el segundo).

En este desiderátum, además de las actuaciones, la dirección es un factor omnipotente. Por eso sostengo que “la BBC hace miniseries de puta madre”. El equilibrio se logra con total genialidad: sin exagerar los elementos de la vida cotidiana del siglo XXI, pero dándole a Sherlock nuevas herramientas que, nadie puede negar, le facilitan el trabajo. Cumberbatch Actualiza el personaje  manteniendo un cierto encanto victoriano. También se usa, como herramienta clave, la música, presente en las películas de Ritchie, para sostenerse en los momentos donde la balanza se inclina un poco en su contra.

Todos estos factores (y muchos más) generan una serie tan equilibrada, que puede gustar tanto a una persona que no estuvo nunca en contacto con el canon holmesiano , y a un perfecto esnob de la escuela de Doyle, sabelotodo y altísimo conocedor.

¿Cuál les parece un mejor Holmes, Downey Jr. o Cumberbatch?

¿Soy el único que piensa que Laurie hubiera hecho un muy interesante Sherlock?

J. Edgar – La versión de Eastwood.

Clint Eastwood. Ese que hizo tanto. Million Dollar Baby, Sin perdón, Harry, el sucio, y tantos otros emblemas ondean al oír su nombre.

El mismo dirige a Leonardo DiCaprio, en un biopic, que relata algunos (solo algunos) años de la vida de John Edgar Hoover, el primer director del FBI, combatiente de rojos, gangster, radicales y revolucionarios que atentaban contra el sueño americano, el American way of life, esa mentira tan perseguida.

Clint Easwtood

Si empezamos a hablar del papel de Eastwood en la película, se debe decir que es bastante bueno. Los saltos temporales (pues los hay a montones) confunden. Calificaría a la acción de Eastwood realizándo la película como una película de dialogo. Claro que, decir que establecer que en sus dos horas y media no hubiera treinta segundos sin una conversación es la única tarea de Clint, sería subestimar su genio.

Esto ocurre, porque durante la película, un Hoover de 80 años relata su historia política y su papel en el FBI a varios agentes que escriben su biografía. Con esto, Eastwood hace una contínua conexión de un presente pasado con un pasado pasado.

El guión es inteligente (buen laburo de Dustin Lance Black), y encaminados por la mano de Eastwood (el cual me gusta más dirigiendo que actuando), hace de J.Edgar una experiencia abrumadora. Las relaciones con los sucesos temporales elevan el peso del personaje. La visión sobre Hoover es bastante neutral, lo cual ayuda a la objetividad de la actuación y permite juzgar con más libertad. No se puede hablar de un hombre malo o bueno, solo de un hombre muy complejo.

Además de estar plagado de sucesos políticos (que emergen precipitadamente uno tras otro), además de recrearse muchas personalidades trascendentales de la vida política de los años 1930-1970, y además de duplicar el esfuerzo mental con un relato que dura prácticamente las dos horas y veinte, el filme escasea una banda sonora (si bien el hijo de Clint interpreta dos temas dentro de la película, la ausencia de música es notable).

Hablando del personaje, Di Caprio es otro de los grandes actores con una buena carrera por delante. La caracterización es muy buena, y el maquillaje excelente. El personaje es completo, dentro del período de tiempo que muestran. Está bien realizado, y creo que una nominación era merecida para el pobre Leo que sigue esperando.

Leonardo DiCaprio

Pero creo que la sorpresa está en el papel de Clyde Tolson. Cuando escuché que el papel que en un inicio podía ser interpretado por Joaquim Phoenix quedaba en manos de Armie Hammer (el pibe de la red social), me defraude un poco. Sin embargo me dejó boquiabierto. Su interpretación es magnífica. Tan creíble que termina siendo ilusoria.

Con sus herramientas y apuntando a hacer una película seria y controversial (por contenido), Eastwood dirige un filme impecable en su producción y certero en la interpretación. Hacia el final, la figura, Edgar John Hoover, queda disminuido a la mínima expresión del hombre, a la más básica y sincera de todas, transformando su vida, dedicada a la defensa de un ideal, en un envoltorio, que con el tiempo descubre lo más humano de cada uno.

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