Me inscribo en esta puta falta. Idiota e insalubre innata sensación de vacío. Falta que ya no es falta. Agujero sin restos, suplente sin titular, estupidez humana, insoportable cosquilleo que pica y pica y pica y pica.

Horrenda sensación de que falta lo que falta ¿Qué falta? nada y todo falta.

 

Divinos los momentos donde me rompen el aislamiento a cachetadas. Hermosos instantes donde el contacto del otro y de lo otro despeja esa estúpida tormenta que ya es costumbre. Soñados esos segundos de descanso de ese eterno infierno que pintó Dante. Agradecidos los besos y abrazos de ese amor que, ante todo, consuela.

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Absurdo.

Ciego y loco hacia el sol, en ese eterno campo, hacia eso que es sueño, canto.

Vives y sueñas el trabajoso rotar de los planetas.

Maravilloso amoroso doliente y terrible ser.

Dices ser quien el Egeo violó impune

quien al Vesubio se arrojó

tú, insolente

que desprecias el centellear de infinitos cielos,

como breves pulsos

que empiezan terminan

todos ante tu absurda potencia.

A ti, loco, te rezo.

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