Análisis: 300: Rise of an Empire (2014).

O, que no hacer a la hora de dirigir una secuela.

300 fue, para bien o mal, un hitazo de proporciones interesantes. Snyder, que venía de dirigir Dawn of the Dead (2004) cristalizó su estilo con este filme, así como lo haría Nolan en su Batman Begins (2005). La estética (elemento más fuerte en la cinematografía de Snyder) de 300 se repetiría en sus sucesivos proyectos, excepto en Man of Steel (2013), en la cual crearía un universo básicamente noleano.

300 fue, en mi opinión, el mejor filme de Snyder (si, Superman es bastante mala). Esta película, otra forzada extensión de un mundo que ya había dado todo lo que tenía para dar, se nos presenta como una secuela/precuela de la historia de Leonidas. Con un argumento en principio prometedor, ofrece desde un principio un menú reducido: un par de metros más de la carrera comenzada por Snyder en el 2006.

Como secuela, este filme fracasa en todo. El cambio de director, impuesto por el surgimiento del famoso proyecto Batman vs Superman, dejó al israelita Noam Murro a cargo del proyecto. Con experiencia nula en cuanto a pochocleras se refiere, Murro adoptó la labor de funcionar como máscara o coartada (títere si quieren) de Snyder, quien determinó el alcance del filme.

Xerxes decapitando el potencial de esta película.

Xerxes decapitando el potencial de esta película.

La continua referencia a la 300 original no sería molesta, si esta secuela tuviera algo más que ofrecer . Repite los juegos de cámara y efectos visuales ya vistos en la primera, alude al mismo principio moral que había movido a los espartanos, hasta repite los mismos personajes descaradamente (distinto actor, mismos papeles).

Si algo genial tenía 300 (además de su originalidad en lo visual) era la ferocidad animalezca de Gerard Butler, un perfecto protagonista, héroe desmedido, puro orgullo y valentía. Sullivan Stapleton sustituye a Butler, en un personaje que, aludiendo una supuesta personalidad más reflexiva y táctica, y menos voraz que la de Leonidas (el deficiente contraste griego-espartano, cuando es obvio que solo la naturaleza espartana funciona con este tipo de película), solo termina por desfallecer, 20 minutos entrada la película, ante la inevitable comparación con el espartano (pensar en los rugidos de Leonidas mientras escuchamos el patético discurso nacionalista y fundamentalista de Temistocles es deprimente).

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Intento de warface.

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Warface.

Y que decir del personaje de Eva Green. Respaldada de una superficial historia trillada (asesinato de los padres = venganza), este personaje, representante de la brutalidad y la más pura maldad, genia táctica, prodigio con las armas, asesina a sangre fría, traicionera, manipuladora y sádica se pasa más de la mitad del tiempo en el que aparece, quejándose por la falta de un “comandante” que la acompañe: machismo absoluto.

Cabe hablar un poco del machismo de estas dos películas (para que la construcción artificial del concepto de hombre y de mujer no pase desapercibido). Lo que en el primer filme fue un intento de mostrar un protagonista a la vez que heroico y violento, feminista (no toma desiciones sin consultar con su reina), ahora se convirtió, a partir de los personajes de Eva Green y de Lena Headey, en otra objetivación de la mujer heroica. Se da una masculinación de la mujer  a partir de Artemisia y la Reina Gorgo, personajes que solo se diferencian por el concepto de libertad planteado por este filme, de tinte nacionalista y fundamentalista (dos papeles que sostienen una ideología de que la mujer solo puede ser mujer e independiente siendo hombre: otro esfuerzo por reafirmar la supremacía de un mundo masculino, el patriarcado mas oscuro).

En cuanto al guión, no hay que ir más lejos de las pocas palabras que el personaje de Artemisia regurgita torpemente para darnos cuenta de su limitado alcance.

302 termina en su inicio: citando a su antecesora. Los únicos momentos de tímido brillo opaco son aquellos que hacen referencia a la historia de los espartanos. El resto, es solo una mala copia, un guión estúpido, un director perdido, un protagonista desaparecido y una enemiga aborrecible de principio a fin.

Análisis: Nausicaä del Valle del Viento (1984).

Cuándo se adapta un comic/manga (en este caso manga) al formato cinematográfico, múltiples son las tareas que debe realizar el encargado del guión para adaptar una historia que ya posee su propia estética gráfica definida. Interesante se torna cuando el mismo creador del manga apuesta por la dirección de la película que adapta ese comic.

Recién estoy comenzando a entenderme con el estilo de Hayao Miyazaki, director al que la mayoría reconocerá por haber dirigido su obra más popular: El viaje de Chihiro. Esta animación, menos conocida y relacionada a un momento de emergencia y germinación de una estética y narrativa que parece, evolucionaría hacia un predominio de lo sobrenatural, lo surreal y lo abstracto, la es el segundo filme del Cofundador del Estudio Ghibli, el primero que impulsó el crecimiento de este estudio.

Deudor siempre del manga, el animé realiza un proceso de adopción de normas estéticas, pero adquiriendo la celeridad narrativa propia de los animes. El esquema narrativo se asemeja al posapcalíptico (tan vulgarizado hoy en día), y se centra en la historia de una princesa que adquiere, luego de una hermosa introducción del universo en el cual está inmersa, la tarea de mediar la situación política entre los pueblos-naciones que habitan esta tierra desolada, y descubrir el origen y la razón de existencia de unos hongos venenosos que pueblan el mundo.

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Como el mensaje de Miyazaki es bastante obvio, y el simbolismo de la película es directo y unívoco, no voy a destacar del filme su capacidad moral (que sí la tiene, pero no es su rasgo característico). En su lugar, la obra representa el surgimiento de un movimiento artístico (difícilmente se pueda limitar la influencia del filme al plano de lo cinematográfico) peculiar por sus posibilidades: la animación en dos dimensiones otorga al director la posibilidad de dejar fluir la más grandiosa imaginación, que polariza las problemáticas del hombre moderno y les otorga cuerpo y espacio, creando imágenes increíbles.

Hayao Miyazaki.

Hayao Miyazaki.

Simpleza y linealidad. El simbolismo de la obra es casi tan claro como lo es su historia: una fábula en forma de leyenda. Miyazaki formula su historia desde el universo mítico. En ella aparecen los personajes y espacios típicos de la historia mítica: la vieja (que recupera la tradición mítica); el héroe; el origen y salvataje del mundo. La tierra encuentra su segunda vida (su renacer) en la figura del héroe, redentor, salvador, destinado. Y tras este cuerpo narrativo, un mensaje unilateral de paz y ecología.

 

Análisis de Gravity: El espacio según Cuarón.

El director mexicano Alfonso Cuarón, es uno de los directores mexicanos más reconocidos internacionalmente. En su último filme, “Gravity”, busca explorar la naturaleza humana bajo situaciones límite, a través de dos personajes (que abren y cierran el elenco de Cuarón).

Siendo una película con algunos principios de cine independiente (bajo costo y corta duración), este filme se centra en dos elementos principales: la provocación del espectador, y la estética que se puede lograr con las herramientas de Cuarón . Siendo estos los objetivos del director, veamos que tal lo ha logrado.

Para lograr el primer objetivo, se requiere de un ritmo narrativo sofocante. Para entender esto, podemos contraponerlo a filmes como, “2001: Odisea del Espacio”.  Cito aquí una escena del filme, para que se note el largo aliento que da Kubrick a sus escenas. El despliegue visual de Kubrick es más bien psicodélico, mientras que el de Cuarón es realista, pero ese no es el punto. Lo importante es la diferencia entre el manejo de la economía del relato, de una película que dura 161 minutos, como la de Kubrick:

y una que dura 91 minutos, como Gravity:

Una es éxtasis visual llevado a su más larga expresión mediante imágenes psicodélicas, la otra, es pura acción y movimiento.

La velocidad de este filme es rápida a tal punto que el espectador nunca tiene un descanso de la tensión. Vemos que casi la totalidad de la película transcurre en una sola escena, donde no se da una presentación de los personajes, ni profundización en la psicología de los mismos, ni se enmarca una visión particular de una situación o ambiente. El director maneja la economía de su filme ocupando tiempo solo en la producción estética, y en la provocación.

Cuarón alterna estos dos motores en dos tipos de secuencias: la primera es la secuencia “lenta” (nunca llega a la inmovilidad de “2001: Odisea del Espacio”), cuyo principal componente es el estético: Cuarón utiliza tecnología avanzada y excepcional para crear su universo, lo más fiel posible al real. Sin duda, en cuanto a la producción de un ambiente espacial y su tratamiento, este filme es un nuevo paso en la evolución de la representación del espacio (nota aparte: me gustaría ver que, así como Cuarón siguió los pasos de Kubrick en este aspecto, algún director lo hiciera con Jurassic Park de Spielberg) .

El director busca generar el efecto de mayor realismo posible. Algunos críticos han dicho que esta es una de las experiencias más cercana a estar en el espacio, mientras que otros, como Neil DeGrasse Tyson realizaron un análisis más puntilloso (link a la crítica, cortesía de http://www.ecartelera.com/). El director, sin embargo, no deja de resaltar, subjetivamente, una serie de principios que ayudan a generar el efecto de tensión y desesperación en el espectador. Estos principios, suerte para mí, son simplemente enumerados en el inicio de la película: se trata de las condiciones que hacen imposible la vida en el espacio (aquello que hace al espacio amenazante), y además, un rasgo del espacio que el director prima sobre el resto, muy productivo a la hora de generar terror: en el espacio no hay nada que transporte el sonido.

Dichos elementos se aplican en el segundo tipo de secuencia: la secuencia de alternancia, la que genera el shock,  la que da a la película su componente dramático y su suspenso: la claustrofobia y la sensación de ahogo son dos objetivos iniciales del film (si esto es lo que les llama la atención del filme, les recomiendo Buried, de Rodrigo Cortés). Digo de alternancia, porque vemos en estas escenas, un silencio absoluto interrumpido bruscamente: el efecto de shock, la sorpresa.

En cuanto al argumento, hay que decir que este es, muchas veces, el medio por el cual las sensaciones fluyen. El argumento de este filme no es la excepción. Dicha historia permite un despliegue visual muy amplio y también, facilita al director el generar las sensaciones antes nombradas. Por lo tanto, es un argumento que responde a ciertos objetivos, una herramienta del director más que un pilar de la dirección.

En cuanto al aspecto visual cabe destacar ciertas herramientas tales como: el manejo de las distancias (produce la sensación de la inmensidad del espacio), la grabación desde la primera persona (produce un efecto de realismo y de compartir lo sentido por el personaje), la oscuridad (también mejora el efecto de inmensidad), la luz (que se relaciona a la seguridad y la tranquilidad), los primeros planos (enmarcan los gestos faciales con mucha mayor contundencia), entre otros. Vemos que el director saca provecho de la cámara y, en este caso, de la computadora también, para hacer un despliegue visual avasallante.

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Como la mayoría de las películas de Ciencia Ficción, la concepción de la vida espacial en Gravity no podría haber sido posible sin Kubrick y su Odisea. Su visión del espacio y sus características, contrastante a la realidad física de la tierra, fue innovadora, y marcó la visión de los directores siguientes, como por ejemplo Cuarón. El director mexicano realiza varias referencias a la obra de Kucrick para explicitar esta deuda.

Cortesía de Posts & Chips

Cortesía de Posts & Chips

El tema que se trata es la actitud que se toma ante la muerte, su aceptación o su negación. Ambos personajes presentan diferencias en esta aceptación. Aunque este no fue el elemento que más captó mi atención en el filme (me parece que esta pobremente realizado, debido a la falta de profundización en los personajes, que hace que sea dificil que el espectador realice una catarsis certera), es un elemento que está presente y es acompañado por la tensión.

Tenemos, en resumen, un filme incompleto por su falta de profundización de los personajes (creo que este aspecto en parte fue un sacrificio que tuvo como objetivo lograr una economía de la duración de la obra), pero sin duda un punto importante en la evolución de la representación del espacio y la más grande joyita del director.

Para otros puntos de vista sobre la película:

-Para una mejor opinión sobre la función 3D: http://newsyep.com/2013/11/18/gravity-3d-2013-review-by-sivakumar/

-Para una visión acertada y feminista sobre el filme: http://lisathatcher.wordpress.com/2013/12/01/gravity-alfonso-cuaron-retells-kubric-and-tarkovsky-in-a-feminist-reading-film-review/

Análisis de los viernes: Oblivion (2013) – El sci-fi visual por excelencia

En el año 2073, la tierra se encuentra destruida e inutilizada por una guerra nuclear ocurrida 60 años en el pasado, que confrontó a los humanos con una raza alienígena carroñera. Los humanos se han mudado a una de las lunas de Saturno, dejando a un pequeño grupo en la tierra para defender los recursos terrestres, necesarios para el desarrollo de la vida humana fuera del planeta. Jack Harper, uno de estos soldados, luego de un incidente que interrumpe su trabajo, comienza a cuestionarse la verdadera naturaleza de su vida, y de la verdad.

(El mejor trailer que pude conseguir)

El “heredero” de Tron, se encarga de dirigir esta cinta de ciencia-ficción. Joseph Kosinski, el que se dedicaba a dirigir comerciales para Halo, que fue elegido para hacerse cargo de la incierta secuela de Tron, lleva adelante la adaptación de un comic inexistente (A los que le interesa saber más sobre la historia del comic inexistente haga click acá).

Si hay algo que debemos admitirle al director es su maravillosa habilidad para poner en escena. Uno de las características que más mantienen a esta película de decaer absolutamente es la fotografía. Kosinski utiliza las imágenes para sumergirnos en un universo fantástico, de ciencia ficción no solo creíble, sino asombroso, realista y dinámico, en cuanto vemos estéticas naturalistas, tecnológicas, bélicas, y una de las más fabulosas tierras post-apocalíptica que he visto.

Habiendo pasado eso, podemos apreciar que Joseph Kosinski no es un narrador. (spoilers) Pretende manejar una trama doble, una historia que se dobla sobre sí misma al mejor estilo Matrix. Trata, como puede, de plantear ambas historias por separado, de hacerlas encontrarse en un choque energético, y que la segunda triunfe (la verdad) sobre la primera (la mentira). Este tipo de tramas es muy usual en filmes de ciencia ficción, y el ejemplo paradigmático es el antes mencionado filme de Andy y Lara Wachowski (fin de spoilers).

El principal problema que existe en la narrativa de Oblivion es la utilización de los tiempos: si dividimos en tres partes la película, vemos que la primera hora es utilizada para plantear una historia que luego será desmentida por una segunda historia, cuyo planteo se hará en quince minutos, dejando solo media hora para la resolución del conflicto. Entre todo, el planteamiento de la segunda historia es vago y deja con ganas de más, y el final es despelotado y apresurado, por lo tanto, mal logrado.

Uno de los tantos paisajes deslumbrantes de Oblivion

Uno de los tantos paisajes deslumbrantes de Oblivion

Sin duda esta no es tarea fácil, y Kosinski se maneja como puede. Si bien existe un problema central relacionado al manejo de la narración, y que de alguna manera molesta , su influencia no es grande, ya que permite, no solo que la película sea de un disfrute total, sino que la historia sea comprendida naturalmente. Además, estas faltas en la narrativa están ampliamente equilibradas por el interés visual que genera la cinta.

Tenemos un director que es un profesional para hacer real un mundo imaginario (a mi parecer, más astuto y sabio que el Michael Bay), pero que no logra contar una historia con el mismo orden o contundencia con la que lo harían los Wachowski en 1999. Tenemos un grupo de escritores que, salvo alguna línea, no generan un diálogo atractivo. Tenemos un Tom Cruise frágil, que por momentos fastidia por su constante monotonía, y que cancela cualquier oportunidad de profundización psicológica o de conexión hacia su personaje. Tenemos un filme cuya fotografía funciona como un escudo ante todo esto, que le permite, por sí sola, permanecer en un margen “atractivo”, no caer en lo banal, en lo trillado, para no ser oscurecida por su protagonista (hubiera querido que Morgan Freeman interprete todo el filme) ni por la inconsistencia en su narrativa.

Oblivion es un engaño, una película no tan bien narrada, pero tampoco tan mal, un protagonista de piedra, pero también es un festín de imágenes: la realización de la imaginación de muchos, una tierra devastada pero orgullosa en su belleza. Con un mejor equipo de escritores, con un protagonista más simpático, Oblivion sería mucho más que un 7/10, un filme que pelea a cada instante contra sus defectos, sostenida por una narrativa gastada pero efectiva, y un desarrollo visual de puta madre.

7 estrellas

Análisis de los viernes: The Wolverine (2013) – ¿La última decepción?

“En una historia alterna a X-Men Origins: Wolverine (2009), y continuando la historia de Wolverine luego de asesinar a su amada Jean Grey (X-Men. La decisión final -2006-), Logan es convocado a Japón para despedir a un viejo amigo a punto de morir. El protagonista se ve envuelto en una guerra que relaciona a la mafia Yakusa y los samurais, y entre tanto, su capacidad regenerativa es anulada, por lo que se ve enfrentado al conflicto moral y físico de renunciar a su inmortalidad o recuperarla, y de encontrar un sentido a la vida luego de la muerte de Jean.”

(Trailer bastante respetable)

El cine de X-Men nunca fue de mi total aceptación. No conozco con gran intensidad las variantes de la historia que hay en los comics, pero manejo un poco el tronco principal de la cronología de los mutantes.

Habiendo dicho esto, creo que, si alguno de los directores que se han hecho de la franquicia realizó un trabajo respetable, ha sido Matthew Vaughn en la última X-Men: Primera generación (2011). Sin duda que la influencia de Bryan Singer es positiva a la saga, aunque aquellas que ha dirigido no me parecen buenas.

Lobezno Inmortal, o más simplemente, The Wolverine, sigue una linea de sucesos que pertenecen al universo del filme de Vaughn, y que están directamente relacionados con él. Esto de primera me parece un buen signo, ya que la historia alternativa de X-Men Origins: Wolverine es un error de principio a fin, y veo como buena acción haberla descartado para mantener un hilo cronológico coherente con la serie de filmes que inició Vaughn, lo mejor logrado hasta ahora.

Entrando en el filme en cuestión, podemos ver que los primeros treinta minutos de la película son muy entretenidos (la primera escena es la más espectacular que he visto en toda la saga). Sin embargo, a medida que la cinta y la historia avanzan, la narrativa se va hundiendo poco a poco, y cae en lo monótono para cuando nos enfrentamos a un segundo acto.

(spoilers) La primera media hora de la película es buena. No muestra solo la intensidad del fuego de Nagazaki, sino que presenta a un Wolverine distinto: su motivación es la misma (la inmortalidad es una condena ya que está destinado a acumular sufrimiento y no poder descansar jamás), pero la forma de encarar al personaje es distinta, tal vez la idea de un Wolverine reflexivo que tiene James Mangold no es tan trillada como lo ha sido en otros directores, y tal vez, Mangold entiende que la reflexión y la acción bien pensada pueden ir de la mano. (fin de los spoilers).

Sin embargo, cuando la trama avanza a un segundo acto, comienza a desarrollarse una historia de amor poco lúcida, sin profundidad, sin lógica, que no comienza en ningún lado y que no termina en ningún lado. A medida que esta parte de la historia se desarrolla la acción decae, perdemos al Wolverine reflexivo, al antiheroe, y obtenemos un Lobezno que parece una caricatura.

La perdida sustancial del protagonista y la falta de desarrollo de cualquier otro personaje (prácticamente ninguna actuación es rescatable en este filme, siendo la de Hugh Jackman algo siempre visto) llevan el resto de la película a un inminente fracaso, que ni la animación estrambótica y poco agradable, ni los ninjas pueden salvar. La acción, que en un principio era uno de los pilares del filme, se derrumba irremediablemente.

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Avanzamos entonces más adentro hacia el trama, cuando el director pierde una visión ordenada de los actos. Los sucesos se dan de forma despelotada, los villanos son básicos y sin una motivación o psicología fuerte (ninguno causa ningún tipo de sensación), y aquello que llevaría a Logan a un extremo mental y físico termina siendo un chiste inconsecuente.

Hacia el resto de la producción puedo decir, excelente trabajo en la primera escena. Recomiendo ver la primera secuencia y la que aparece luego de los créditos y usar esta última como un teaser para el próximo trabajo de Singer con X-Men: Days of Future Past (2014), donde, esperemos, habrá un tratamiento positivo de este genial personaje, que se lo merece. Esperemos que esta sea la última decepción por parte de la franquicia. Un 5/10 para el Wolverine japonés.

5 estrellas

Análisis de los viernes: En Trance – Danny Boyle

Antes de hablar de la película protagonizada por James McAvoy, hagamos un breve repaso sobre el estilo de su director: Danny Boyle. Este director, nacido en Inglaterra, ha creado películas significativas, y que han avanzado con un género de cine algo confuso y difícil de manejar. Partiendo de novelas como Trainspotting, de Irvine Welsh, o Q & A, de Vikas Swarup (la novela en la que se basa Slumdog Millionaire), Boyle ha intentado generar películas que se caracterizan principalmente por su ritmo narrativo.

En un principio, el inglés es un buen narrador. Se arriesga al plantear ritmos de narración ágiles, lo cual exige una gran habilidad para no confundir al espectador. Todo director debe encontrar un balance entre una narración lenta (donde ocurre algo importante cada media hora), y una narración apresurada (donde cada segundo de la película es esencial para entender su trama). Boyle oscila más la segunda opción, lo cual hace que sus películas sean difíciles de dirigir.

Sin embargo, en filmes como los antes mencionado, ha realizado un buen trabajo, manteniendo el interés, no confundiendo al espectador, y por supuesto, haciendo gala de su gran estilo visual (su habilidad más interesante), y generando escenas muy memorables, como esta:

Volviendo al filme en cuestión, Simon, un subastador de arte se asocia a un grupo de ladrones para robar el Vuelo de Brujas, de Goya. El robo sale mal cuando Simon traiciona a su equipo y esconde la pintura. Luego de un fuerte golpe en la cabeza, nuestro protagonista sufre amnesia y olvida donde ha escondido la obra. El grupo de criminales, encabezados por Franck, contratarán a Elizabeth, una psicoanalista, para que los ayude a entrar en la mente de Simon.
Nos encontramos con un trama, en apariencia, simple. Sin embargo, aquí la narrativa se vuelve un obstáculo que el director no logra superar totalmente. Lo que es, en potencia, un juego muy rico entre lo real y lo irreal y un estudio sobre la psicosis, pierde un poco de su encanto cuando el director se extravía en su laberinto ilusorio.  Desde el comienzo, Boyle avanza con lentitud acomplejando la trama, al mejor estilo Memento, pero sin tomarse el tiempo para organizarla, y sin tener la cautela de simplificarla para lograr explicarla con claridad. Sin duda es un filme con una trama rebuscada y difícil de seguir.

Simon, un James McAvoy brillante.

Simon, un James McAvoy brillante.

Sin embargo, el hecho de que la historia sea de esta naturaleza no suprime totalmente la posibilidad de disfrutarla, la cual sale a flote por dos motivos. En primer lugar, la habilidad para crear imágenes del director: la película es un torbellino de imágenes que despiertan los sentidos, un deleite de colores y texturas. Por otro, y esta es una opinión más personal, por la actuación de McAvoy, la cual es, sin dudas, excelente. Su capacidad teatral lo hace distinguirse del resto del elenco (que se puede resumir en una Rosario Dawson inexpresiva y un Vincent Cassel rígido).

En resumen, en Trance encontramos un proyecto algo pretencioso (todos los de Boyle lo son), con una trama complicada y la cual el director no puede mantener. La fotografía del filme es sin duda maravillosa, y su protagonista, como siempre, deslumbrante. En trance se merece un 6/10.

The Perks of Being a Wallflower – Aceptamos el amor que creemos merecer.

Charlie (Logan Lerman), es un extraño y entrañable “quinceañero” que debe lidiar, con el primer amor, el reciente suicidio de su mejor amigo y su propia enfermedad mental, mientras lucha por encontrar un grupo de personas con las que pertenece . Es un amante de la literatura que siente alentado por su profesor de literatura (Paul Rudd) y por dos estudiantes mayores, Sam (Emma Watson) y Patrick (Ezra Miller), quienes le dan la bienvenida al “mundo real”.

The Perks of Being a Wallflower, traducida como “Las Ventajas de Ser Invisible“, es una película con una carga emotiva que logra conmover al mas apático de los espectadores. La misma se construye bajo una banda sonora que puede ser considerada como “perfecta” (bajo la mirada de un amante de la música)—> (David Bowie, The Smiths, Sonic Youth, New Order, etc). Pero esto no es todo, la impronta que cada actor le brinda a su personaje es única. Si bien los personajes son entrañables en si mismos, hace falta de actores capaces de captar sus características fundamentales para hacerlos “infinitos”. 

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La actuación que se lleva todos los aplausos es la de Ezra Miller. Su personaje Patrick no esta regido bajo ningún estereotipo, es único en si mismo. Lo cual es difícil de creer, teniendo en cuenta sus características (las cuales no quiero “spoilear”). Uno sale del cine amando a este personaje., amando su frescura, sus conflictos, su sonrisa, su amor, etc.

El guion es impecable. Cada personaje esgrime frases que quedan en el recuerdo del espectador. Uno como adolescente se siente parte de muchas situaciones que ocurren en la película (por ej. la relación profesor – alumno).  Pero “The Perks of Being a Wallflower” no es solo una película para adolescentes, en esta se involucran relaciones humanas que la hacen única. Lo mas “mágico” del guion es no poder predecir lo que sucederá, uno se encuentra aferrado a la butaca en la dulce espera de una resolución.

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Charlie, el personaje alrededor del cual se desarrolla la historia es encarnado por Logan Lerman de una manera increíble  Su personaje es emotivo en si mismo pero él lo hace real. No solo a si mismo, sino que también a su relación con el personaje de Emma.

La película fue escrita y dirigida por el autor de la novela. Esta muy bien dirigida, la historia esta muy bien contada, el guion es innovador, los personajes son conmovedores y la música acompaña magistralmente.

 

Análisis realizado por Manuel Gimenez.

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