The Hunter: Willem Defoe y el tigre de Tasmania.

Spoilers.

Jesús, más bien, el controversial Willem Defoe, viaja a Tasmania para ponerse en los pies de Martin, un mercenario que es contratado, por una empresa que desarrolla armamento biológico, para conseguir muestras de una especie que se cree extinta,  el Tigre de Tasmania. El misterio que hace que la película sea un Thriller -a duras penas- es el por qué esta empresa quiere a este animal, y por qué, cuando Martin se instala en esa pequeña casa en el medio de la selva, comienzan a ocurrir atentados violentos contra su persona.

En un principio, The Hunter, pinta como película de cierto público. En mi caso, la elegí de entre mis opciones porque tengo afecciones personales a las historias de supervivencia, ambientes naturales como selvas, cazadores, animales, etc. La película comienza presentando al personaje de Martin como un tipo tranquilo, por lo que Defoe no necesita utilizar sus destrezas artísticas en demasía.

El filme, durante la primera hora, se maneja mediante planos  generales, mostrando la majestuosidad propia de la selva de Tasmania. Acompañan estos enfoques con una falta de música sustancial, lo cual agrega cierto suspenso a las escenas donde Martin se mueve por la selva. Durante un comienzo, la película se caracteriza por ser lenta. La falta de diálogos, una exagerada singularización de los personajes secundarios -que, si hubiera sido bien acompañada por otros elementos con mayor dinamismo, no hubiera estado de más- y la inesperada falta de acción, hacen que esta primera parte se haga larga, y a veces, hasta redundante.

La fotografía es sensacional. La naturalidad amenazante de la selva de Tasmania esta captada con escenas largas y detalladas, relieves, ruidos y movimientos de arbustos. El suspenso acompaña a cada toma que se hace dentro de los árboles.

Como principal punto alto está, entonces, la ambientación. El personaje de Willem Defoe transita una selva silenciosa e inquietante. El desarrollo de la película se salva por la misma fotografía que nos enseña el lado silvestre del lugar, la vida tranquila y desconectada, y una recreación muy buena de lo que es una cacería, con su paciencia. El mayor declive en cambio, es la parte narrativa. Durante la mayoría de la cinta, la historia se desarrolla con quietud, provocada tanto por la falta de acción como por el lento avance de los hechos importantes. Es un error importante ya que una película de hora y media se torna un trámite que, hasta con el hermoso paisaje, a veces se vuelve tedioso.

The Hunter es una pieza experimental, que mezcla un thriller aburrido, un drama predecible, pero un suspenso bien logrado por el uso de la cámara y los enfoques. Willem Defoe es un simple peón, sobra del verdadero protagonista: la selva. Sin un fin determinable, este filme es más bien un ejemplo de mala narración y buena fotografía, y con un presupuesto que no merece.

Por último, la parte subjetiva de esta película, un mensaje que debería haber dado y que creo haber recibido, es que el mismo cazador deja atrás su naturaleza traicionera, y, por un golpe de bondad – que es pésimamente justificado con los lazos que forma con esta familia – decide dejar atrás el individualismo, y hacer lo que a toda la humanidad le conviene. El mensaje es pobre en contenido, y esta dado de forma muy vaga. Ni el personaje ni la misma historia crean en ningún momento un soporte moral suficiente para definir con éxito su evolución, ni su conclusión. Se vuelve entre tanto, confuso e insatisfactorio.

En resumen, tenemos a The Hunter, una película que parece más bien el beta de un programa: incompleta, errónea y mal utilizada. El thriller nunca se termina de lograr, y la evolución del personaje junto con la narración, son radicales y torpes. El gusto que te deja en primer plano es amargo, salvo por la majestuosidad de Tanzania, elemento con el cual quisieron afanar más de lo que pudieron.

Coriolanus: Ralph Fiennes y su adaptación.

Caius Martius Coriolanus, un alto mando del ejercito de una Roma contemporánea y ficticia es elegido Cónsul luego de una batalla contra los rebeldes liderados por Tullus Aufidius. Sin embargo, casi al instante es traicionado y expulsado de Roma, por lo que se une a Aufidius y comienza una empresa para la aniquilación del pueblo desleal.

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Ralph Fiennes lanza una esperada carrera como director con este filme, siendo, además del protagonista, el dueño de esta adaptación tan interesante y peculiar.

En este filme, empezando por el papel de Fiennes como el encargado, hay varias cosas que destacar. En un principio, es una adaptación extraña, pero más bien, interesante. Por un lado, los diálogos de Shakespeare parecen intactos, relatados por los personajes, pero se ven parcialmente tergiversados al cambiar la historia, y por lo tanto, el contexto.

Por ejemplo, vemos como se genera (voluntariamente, sin mucha intervención con intención) una sociedad y un diálogo sumamente insólito, ya que pertenece a una época distinta donde se desarrolla.

Los diálogos son los órganos fundacionales de una relación de rareza entre el medio físico, la constitución bélica que acompaña a la película todo el tiempo. Así, el principal concepto que se forma parece no haberse recreado concientemente, si no, ser algo que surge de improviso, casi como una coincidencia positiva).

Otros elementos de interés giran en torno a la actuación de Aquel que no debe ser nombrado. Aunque la película tiene, en general, un elenco de puta madre (Gerard Butler, Brian Cox, y una irreconocible Jessica Chastain), su papel es el que más destaca, sobre todo, por su innato talento y su capacidad teatral (que dan color a tan sobrio filme).

Coriolanus es una interesante primer obra de Fiennes como director. Nos muestra una mesurada adaptación, innovadora, original y fielmente realizada. Con tomas bélicas excelentes, actuaciones más que respetables, y un Fiennes que brilla moderadamente como director, y con resplandor como actor, teatralizando un personaje shakesperiano, vitalizándolo y personalizándolo, actualizándolo pero no desprestigiándolo, un Caius Martius colérico, engañado, noble pero marginante, y finalmente, no digno de su seudómino: Coriolanus.

La Chica del Dragón Tatuado – Una experiencia audiovisual mas que interesante.

La Chica del Dragón Tatuado” (The Girl with the Dragon Tattoo)  es una película simple pero compleja. El dilema que surge dentro de mi mente al querer abarcar la historia de esta película es  ¿Cómo empezar a hablar sobre esta? Tratare de resumir la trama en breves palabras… ha 40 años de la desaparición de Harriet Vanger, su tío cree que ella habría sido asesinada por un miembro del “clan” Vanger.  Contrata entonces a Mikael Blomkvist (Daniel Craig), periodista caído en desgracia y a la tatuada y salvaje hacker informática Lisbeth Salander para investigar el caso. Esta sinopsis hace que la película suene un tanto simple y aburrida pero créanme… es TODO lo contrario.

El director de esta película es David Fincher. Conocido por películas como La red Social, El Curioso Caso de Benjamín Button y Zodiac entre otras. “La Chica del Dragón Tatuado” tiene aspectos similares a los de La Red Social. Esto se debe a que la fotografía es “muy a lo Fincher” y la banda sonora fue creada por el mismísimo Trent Reznor (quien desarrollo el soundtrack de La red Social). Cada escena esta perfectamente montada. No existen planos fuera de foco. Esta película dura más de dos horas (158 minutos) pero la armoniosa dirección provoca que el espectador logre compenetrarse y de esta manera el tiempo pasa volando. El montaje esta perfectamente desarrollado de principio a fin. Haciendo así que el espectador logre comprender cada pieza del “rompecabezas” presentado por la historia.  Quien conoce de cine la disfrutara mucho.

La banda sonora creada por Trent Reznor es alucinante. La música es la “frutilla del postre” de cada escena.  Esto mantiene al espectador con ganas de más desde PRINCIPIO a FIN. Todo comienza con un cover de Inmigrant Song (by Led Zeppelín) y finaliza con una canción que logra provocar en el espectador ciertas ganas de quedarse hasta el ultimo de los créditos.

Las actuaciones son notables. Daniel Craig logra encarnar a un periodista más que elocuente. Pero Rooney Mara y su oscuro personaje se roban la película. Las escenas vulgarmente denominadas “fuertes” se ven protagonizadas por ella de una manera magistral. Uno realmente cree que su personaje es extremadamente REAL. Su look, su actitud, sus “mañas” y su relación con los hombres son de otro mundo. Su actuación es merecedora de una nominacion al Oscar. En fin, todo el reparto logra encarnar una historia oscura acompañada de un final en el que “todo cierra” perfectamente.

Este mundo oscuro planteado por Fincher lograra captar la atención de mucha gente. Principalmente amantes del cine. No es lo usualmente rotulado como “película pochoclera”. Esta película de 2 de horas y media (aprox) esta conformada por elementos que la hacen una posible candidata al Oscar. Es lenta para algunos y rápida para quienes conocen los elementos que un film “cuasi” clásico posee. Es recomendable para aquellas personas que quieren sentarse en la butaca con ganas de vivir una experiencia audiovisual más que placentera. The Girl with The Dragon Tattoo es mas que una película de misterio.

Por Manuel Gimenez 

Source Code – Zowie Bowie pisa fuerte.

Desde el minuto en que leí que el hijo del prodigioso David Bowie iba a manejar las cámaras en su obra más conocida: Moon, me vi obsesionado por ver el talento de Bowie aplicado al séptimo arte.

Teniendo una gran espectativa, su primera obra me dio una muy buena impresión. A decir verdad, Moon es una película muy original y con escenas que recuerdan a otras obras maestras de Ciencia Ficción, como 2001.

Jake Gyllenhaal

La combinación era perfecta. En 2011 leí sobre otra película que había quedado en manos de Duncan Jones. Otro Sci-Fi, esta vez protagonizado nada más y nada menos que por Jake Gyllenhaal. Se agregaban a la lista de Moon, nombres como Donnie Darko, ZodiacBrokeback Mountain, y un par de películas muy interesantes. Era un verdadero sueño.

Para colmo, el guión parecía escrito para ser dirigido por este muchacho: Un soldado despierta en un cuerpo desconocido, y descubre que es parte de un programa que busca descubrir a los terroristas mediante el uso de fracciones de la memoria de personas ya muertas.

Cuando comencé a ver el filme, me pareció que el principal desafío de Jones era el de hacer 8 minutos de película entretenidos. Después de ver películas como 127 horas, o Buried, la idea de mantener al espectador atento cuando la acción se lleva a cabo en un solo ambiente me parecía una tarea complicada (sobre todo, ya que el público de hoy día no es el público de 12 Angry Men).

El inglés resolvió el problema alternando diferentes situaciones y enfoques, y anular las tentativas de cabeceo con un guión que, a medida que pasa el tiempo, evoluciona de ser algo banal y se transforma en un rompecabezas que complica mucho a la hora de las deducciones.

Protagonizando un Jake encendido, el director piensa las escenas de una manera original y organizada. Lo suficiente como para que al final, una idea tan compleja sea entendible.

Duncan Jones

Las patinadas son menores. La incapacidad de realización verdadera del guión me parece una característica presente (diría vital) en una buena película de ciencia ficción. Además, Jones nos distrae rápidamente.

Tanto el final, como la obra completa, realzan más aún, una carrera que esta en pleno ascenso, y que espero, y creo, nos trairá muchas mas cintas para disfrutar. Source Code es un segundo paso muy firme, y un filme muy satisfactorio.

In time – El tiempo como dinero, de Andrew Niccol.

Le pedí a un par de amigos que me hicieran la gauchada y me acompañaran a ver el nuevo Sci-Fi de Andrew Niccol, el neozelandés que dirigió El señor de la guerra  (la única película respetable de Nicolas Cage), Gattaca (película que no he visto) y escribió el guión de El show de Truman (interesante filme con Jim Carrey).

Este nuevo Sci-Fi tiene un concepto que me llama mucho la atención. Como la mayoría de las ficciones bien pensadas, critica a una sociedad conocida creando una paralela de naturaleza similar.

Andrew Niccol

En este caso, la sociedad donde habita Will Salas (Justin Timberlake en un papel relativamente bien actuado), un obrero que debe trabajar (o hacer lo que sea) para conseguir tiempo. Este tiempo se ha transformado en la nueva moneda de cambio luego de que se descubriera como lograr la inmortalidad. Pero, para que unos sean inmortales, otros deben morir, y Will debe ganarse su tiempo de vida día a día, o morir irremediablemente.

El guión es el punto más débil de esta película, y el único que la hace poco disfrutable (en demasiadas ocaciones). Como dije, la idea de la sociedad no es mala, aunque Niccol se ha basado (por no decir copiado) de otras ideas, novelas y relatos de la ciencia ficción.

En todo caso, durante la película se producen muchas lagunas en el guión, ocurren cosas sin explicación, los hechos no se conectan apropiadamente y la razón escasea a la hora de atar cabos.

Las actuaciones no son puntos positivos tampoco. Destaco en un buen plano a Cillian Murphy que de alguna manera rema el interés del espectador y te hace estar atento. En el otro plano, la carente interpretación de Amanda Seyfried se vuelve en cierto punto, insoportable. Otros personajes hicieron un buen trabajo, como Johnny Galecki o Matt Bomer, los dos en papeles secundarios.

La historia avanza tropesándose muchas veces, y por el simple hecho de no acomodarse correctamente, termina calléndose hacia al final, donde tenemos a dos personajes totalmente distintos a los planteados en el inicio, en una situación inesperada e inexplicada.

Justin Timberlake y Amanda Seyfried

La linda idea de la población mercenaria queda en un segundo plano ante una necesidad de llevar al espectador, a través de un conjunto de acontecimientos no muy bien aclarados, a un final plegado de tensión, pero arruinado por la obvia incoherencia.

The birds – Los pájaros atacan.

The birds es un filme relativamente antiguo (1963), que nos relata la historia de Melanie (una muy jovencita Tippi Hedren), una chica de alta sociedad que vive en San Francisco, y que conoce, en una tienda de aves (es interesante ver como Hitchcock introduce al protagonista negativo de la obra de esta manera) a Mitch, un abogado que vive en una pequeña localidad cerca de San Francisco llamada Bodega Bay.

Este pueblo es una región tranquila y poco habitada. Cuando Melanie llega, los pájaros que viven en la zona comienzan a volverse locos, y atacan (cada ves más agresivamente) a los pobladores de Bodega.

Tippi Hedren

Hithcock es de dar introducciones largas a sus películas. Sin duda que para alguien cuya “pupila de cine” no está acostumbrada a películas variadas, juzgará a ésta como aburrida en su primera parte. Esta introducción nos mete en una sociedad sana (las sociedades que crea el londinense siempre lo son) que no aparenta ninguna maldad, por lo cual, no podemos concebir algún crimen, o mucho menos, un asesinato.

De manera gradual, los ataques comienzan a ocurrir, primero aislados, luego continuos, y crece en nosotros una interrogante muy famosa en la historia del cine hollywoodense: ¿Por qué atacan los pájaros?

Hablando del cine de Hitchcock en general, cuando un protagonista está dispuesto a morir, no ocurre inmediatamente, sino que hay un proceso previo en el cual se introduce la idea al espectador (podría citar como antagónico a Scorsese en “Los infiltrados”).

Uno de los factores claves de este filme es el final (Spoilers). Es una conclusión muy abierta. En esta última escena, Melanie y los Brenner huyen de su casa refugiados en el auto de la familia. Mientras un grupo inmenso de pájaros observa la escena, el automóvil se aleja en el horizonte, mientras el cielo nublado es violado por un rayo de luz.

La respuesta nunca está. ¿Cuál es la razón para la forma de comportar de las aves? ¿Qué tiene que ver con la llegada de Melanie a Bodega? ¿Por qué mantienen una tregua momentánea y permiten a los protagonistas huir ilesos?

Alfred Hitchcock

Esta película genera cuestiones vitales en nuestra vida (así como nuestra posición en el mundo y la existencia del mal y la de dios). Tal vez nos quedamos con la imagen de los pájaros como enemigos, tal ves no, pero al terminar de rodar la cámara, el espectador se queda con un sabor amargo en la boca, el de la incertidumbre.

The usual suspects – El thriller policial por excelencia.

Durante los 90 ocurrió un re-surgimiento de este tipo de policiales que utilizan como fuerza una trama indefinida. Los sospechosos habituales fue dirigida por Bryan Singer, quien años más tarde dirigiría “Valkiria”.

La historia de este policial parece sencillo en un principio. Ocurre una masacre en un barco en Los Ángeles. Un detective busca descubrir las causas de lo ocurrido, y su única herramienta es un lisiado al cual interroga durante la película.

Tal ves mi libertad al escribir un titulo tan poco modesto me condene, pero la majestuosidad del equipo de Singer para manejar la mente del espectador es solo superada por la naturalidad de Spacey delante de cámara, con sus gestos que recuerdan a las performances teatrales de otros tiempos y su innegable facilidad para fingir emociones.

(SPOILERS) Toda la película ronda en torno al personaje de Keyser Soze. Desde un inicio, la agudeza en el manejo del argumento y de los personajes nos lleva a creer que este fantasma no existe. Luego, no solo aseguramos que respira, si no que cambiamos nuestra opinión minuto a minuto sobre su identidad.

Pocos policiales logran con tal efectividad abstraer de tal modo al espectador. Las herramientas, ya de por si extraordinarias (teniendo en su elenco a intérpretes como Gabriel Byrne y Chazz Palminteri) son manipuladas con sincera inteligencia. Si un argumento con este potencial hubiera caído en manos diferentes, tal vez el resultado hubiera sido mucho menos satisfactorio.

Los sospechosos habituales es un thriller policial intenso y muy interesante. Liderado por el talentoso Spacey maneja nuestra pobre lógica, la cual se autodestruye tratando de descubrir, comparando la teoría del agente Kujan y las pobres palabras del lisiado.

Lo más increíble es que (SPOILERS) esta película pone a prueba nuestra capacidad de abstracción. Después de todo, la historia de Verbal, ¿Es toda una falacia? ¿Existe el tan susodicho Soze?

Puede que los 70 minutos proyectados en la cinta nunca hallan existido. Puede que la perversa mente de Soze nos halla hecho imaginar miles de teorías, aún cuando la historia en la cual estábamos tan metidos no existía.

Tal es el poder de este personaje sobre el resto que durante los 100 minutos en que la cinta corre, el mismo culpable se sienta frente a su captor, y hacia al final, solo se aleja caminando de la estación.

Los sospechosos habituales es uno de los thrillers policiales mas intrigantes que he tenido el placer de ver.

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